Saturday, July 29, 2006

Como hacerse inmortal

Debo haber sido muy chico, que se yo, tres o cuatro años. Estábamos con la familia en la casa del campo de mis abuelos.
Estaba todo tranquilo hasta que llega el casero de las verduras, claro, con su caballito y su carretela. Para un niño, este caballito y esa carretela es un mundo. Yo posiblemente le llegaba a las rodillas al caballo, entonces lo veía como un brontosaurio. Era gigante.
Los caseros son por lo general muy amables y como vio que tenía la boca abiertísima y no podía creer lo que estaba viendo me dice: "Amigo, se quiere subir". Era la oferta más tentadora que jamás me habían hecho. Era la oportunidad de desafiar mi aburrido mundo de autitos matchbox y horrendos monos de He-Man, subirme a esa carretera era la realidad que siempre había querido.
Debo reconocer que desde muy chico me ha gustado desafiar a la vida, no desafiar la muerte tontamente, sino que apostarlo todo a una nueva sensación. Ni siquiera miré a mi mamá con mi tía para pedirle permiso, ella estaban extasiadas comprando lechugas, tomates y zapallos, yo simplemente dejé que el casero me subiera.
Yo no sé si ustedes han tenido la oportunidad de subirse a una carretela a los 3 años, pero es lo más excitante que existe, puedes ver el horizonte de lado a lado, sin que ningún adulto te estorbe. Atrás habían quedado mis sueños d pilotear un baritech, estaba sobre una carretela y eso era lo único que me importaba, era una sensación maravillosa.
Yo, simplemente no lo podía creer, mi mamá me decía con esa típica vocecita de mamá: "no se vaya a caer mijito, no sea loco". ¡Pobre mamá!, no entendía lo que me pasaba, entonces grito a todo pulmón ARReeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!
Entonces el fino corcel se da vuelta, mira hacia adelante y empieza a andar. Yo que estaba parado sobre los cajones con papas, y me doy una vuelta en el aire, me apoyo en algo inestable, y me caigo de la carretela. Tal vez en ese minuto no dimensionaba lo alto que era, pero la verdad es que la altura de la carretela triplicaba o cuadriplicaba mi estatura, y caí con un fuerte golpe de cabeza.
El resultado: un niño que inconsciente era llevado a toda la velocidad al hospital, a ver si lograba sobrevivir. Todos lloraban, rezaban y se temían lo peor, ya que no reaccionaba con nada.
Luego, el doctor sale de una sala muy serio con su cotona blanca y esa cosa parafernálica que se cuelgan en el cuello, y le dice a mi mamá: "señora, le hicimos los exámenes. Su hijo es inmortal".

2 Comments:

Blogger francisca reyes said...

jajjajajaj éste no lo había leído... está excelente... estoy llorando de la risa, muy weno...

11:02 PM  
Anonymous Anonymous said...

de ahi que quedaste asi!!!!
jejeje
ccc

6:23 PM  

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